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Los datos incongruentes en el asesinato de Aideé Mendoza

Ciudad de México.- A cuatro días del homicidio de Aideé Mendoza en el interior de un salón de clases del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Oriente, persisten datos contradictorios y dudas en torno a la hora precisa en que ocurrió el ataque, la atención médica que recibió la joven, el origen del disparo y el móvil detrás del ataque.

La procuradora General de Justicia de la Ciudad, Ernestina Godoy, dijo que la investigación aún no llegaba a ninguna conclusión (pese a múltiples filtraciones publicadas en medios), y reiteró que hay tres líneas de investigación abiertas. Además confirmó que se indagan los tiempos en que ocurrieron los hechos, para esclarecer si existieron irregularidades en la atención brindada a la víctima.

Durante el jueves peritos y policías de investigación continuaban llevando a cabo diversos peritajes en la escuela, ubicada en la alcaldía de Iztapalapa.

A partir de reportes oficiales y de testimonios recabados por Animal Político, se detallan a continuación algunos de los cabos sueltos y datos contradictorios de este caso, donde tampoco hay probables responsables identificados ni detenidos.

Del ataque a la atención médica: las dos horas que faltan
La tarjeta informativa oficial que la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México difundió la noche del lunes 29 de abril sobre lo ocurrido en el CCH Oriente, señalaba que una estudiante de 18 años de edad había resultado herida por un disparo de arma de fuego. Textualmente indicó que “los hechos se registraron a las 16:45 horas”.

Posteriormente, agregó dicha tarjeta informativa, la joven fue trasladada a un hospital localizado en la zona “donde falleció”.

Pero lo registrado por policías preventivos del sector Santa Cruz, en un reporte policial interno de la Subsecretaria de Operación Policial de la Secretaria de Seguridad Ciudadana, difiere de lo difundido por la Procuraduría.

En dicho reporte se establece como hora de los hechos las 15:00 horas, es decir, casi dos horas antes de lo señalado en la tarjeta oficial de la Procuraduría.

Lo que los policías describen es que a esa hora recibieron un pedido de auxilio de Rubén Guevara López, de 34 años de edad, jefe de la Unidad de Planeación del colegio, quien dijo que una alumna de 18 años se había desvanecido en el salón de clases 578 del Edificio P, y que se dolía de la parte derecha del cuerpo sin saber qué había sucedido.

El reporte añade que al lugar llegó la ambulancia del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) MX 061, cuyos paramédicos atendieron a la joven y la diagnosticaron con posible infarto agudo. Se añade, sin precisar la hora, que fue trasladada al hospital ISSSTE Zaragoza a borde de la referida ambulancia, y acompañada por Miguel López Montoya, secretario particular del director.

Finalmente se indica que en dicho hospital la doctora García Nolasco, responsable del área de choque, indicó que lo que presentaba la alumna era un impacto por arma de fuego en la línea media axilar derecha.

Compañeros de Aideé, que se encontraban en el plantel cuando ocurrieron los hechos, coinciden en señalar que todo sucedió antes de lo reconocido por las autoridades.

Zaira, una de las compañeras de Aideé, dijo a Animal Político que ella vio cómo aproximadamente a las 3 de la tarde ingresaron al CCH paramédicos con “una camilla y un tanque de oxígeno”.

Lo que le parece extraño, dijo la alumna, es que nadie del plantel fue desalojado en más de hora y media, y que fue hasta cerca de las 5 de la tarde cuando se les pidió salieran del plantel. Es decir, transcurrieron casi dos horas de aparente normalidad, pese a rumores que hablaban de que una alumna había sido atacada. Relata que al salir ya había una ambulancia forense de la Procuraduría.

Esta situación, sumada a la falta de información de las autoridades escolares, provocó incluso confusión entre los estudiantes. Varios de ellos cuestionaron en redes sociales el por qué los habían desalojado hasta las 17:00 horas, pese a que en medios se reportaba que a las 15:00 había ocurrido el ataque, y por qué no había presencia de ambulancias. Se llegó a especular incluso con sobre dos víctimas atacadas en distintas horas.

Un día después de lo ocurrido, familiares de Aideé acusaron que hubo negligencia de las autoridades del plantel. En entrevista con la periodista Azucena Uresti, una tía de la joven señaló que luego de la agresión su sobrina fue llevada a la enfermería, y que ahí tardaron de 45 a 50 minutos en que llegara la ambulancia.

“Y cuando llegó la ambulancia los directivos no permitían que se llevaran a mi sobrina al hospital, ellos no la dejaban”, dijo Gilberta Mendoza.

¿Qué fue lo que sucedió realmente en este lapso entre las tres y las cinco de la tarde? La procuradora de la Ciudad, Ernestina Godoy, dijo que ya lo están investigando.

“Se están midiendo los tiempos (de la atención médica) y demás. Estamos verificando los tiempos en que fue atendida la joven y precisamente realizaremos una mesa de trabajo con los jóvenes del colegio y la Procuraduría, para verificar esto”, dijo la funcionaria.

El arma homicida y las tres versiones del origen del disparo
Un día después de ocurridos los hechos la procuradora Godoy declaró que los indicios iniciales apuntaban a que la agresión habría ocurrido dentro del salón de clases y no del exterior. Explicó incluso que el orificio del disparo era pequeño, por lo que se presumía un calibre no muy alto, y que se estaba tomando declaración a una decena de estudiantes que estaban dentro del aula.

Versiones filtradas de la investigación hablaban de la utilización de una posible “pluma bala”, que es un arma de fuego pequeña que puede realizar disparos aunque de bajo calibre. Incluso se publicaron notas sobre su composición y su venta en el mercado negro.

Pero desde el miércoles por la tarde la versión dio un giro y se divulgó que la bala encontrada era 9 milímetros, que es un calibre grueso y de uso exclusivo de las fuerzas armadas. Y en notas en medios se llegó a hablar de “peritajes” que concluían que el disparo vendría de una distancia de hasta 300 metros.

Una tercera versión, filtrada también por autoridades, sostenía que el origen del disparo sería de los 100 a los 130 metros, menos de la mitad de la distancia de la segunda versión.

En respuesta a todo esto y ante los cuestionamientos de reporteros, la procuradora Godoy aclaró el jueves que, en efecto, la ojiva era de un calibre 9 milímetros y que el disparo no venía de interior del salón (contrario a lo que dijo al principio). No obstante, dijo que no había un dato consolidado en torno a la distancia.

“Yo no tengo en mis manos un dictamen que establezca desde cuántos metros se pudo haber efectuado el disparo. Sabemos el calibre y la trayectoria de arriba hacia abajo. Pero desde dónde y lo demás hay que esperar a lo que determinen los peritos. Yo no voy a difundir información que no es real”, concluyó.

Fuentes de la Procuraduría indicaron a Animal Político que hay una variedad de armas cortas y largas en México – oficiales y también ilegales – que pueden realizar disparos de este calibre. Al tratarse de un calibre para un arma de uso reservado, su utilización es un delito federal, por lo que se notificará de ello a la Fiscalía General de la República (FGR) para que dé continuidad a este punto de la indagatoria.

¿Por qué la mataron? De la agresión premeditada a la “mala suerte”
En cuanto al móvil del homicidio y la autoría del mismo, también se han manejado diversas versiones contradictorias.

Como ya se dijo, la indagatoria apuntó en un inicio a un disparo proveniente del interior de la misma aula. Pero el hallazgo del calibre de la ojiva en el cuerpo, hace pensar a los investigadores en una detonación con un arma de alto poder que no se encontraba dentro del salón. De hecho no se localizó algún cartucho percutido en el mismo.

A partir de ahí se han publicado filtraciones mediáticas que citan a “autoridades del caso”. Se habla desde un disparo que proviene de una base de la Secretaría de Marina localizada a un costado de la escuela, hasta de otro disparo efectuado desde un terreno baldío. En ambos casos se trataría de una bala perdida que accidentalmente hirió a Aideé, porque la puerta del salón estaba abierta y ella iba saliendo del mismo.

Pero otras versiones también publicadas señalaron como posible móvil un ataque supuestamente perpetrado por “narcomenudistas” que pretendían atacar al profesor de la clase, pero que accidentalmente hirieron a la joven estudiante.

Al respecto, la procuradora Ernestina Godoy dijo que el Ministerio Público trabaja tres líneas de investigación. Reiteró que el caso se lleva con protocolos de feminicidio, por lo que se indaga el entorno familiar y de amigos de la joven, para descartar la posibilidad de alguna agresión premeditada.

Explicó que la posibilidad de un disparo proveniente desde fuera del colegio es una hipótesis que se revisa, y que para ello se analiza el rango de velocidad y distancia que pudo requerir el disparo para causar las lesiones que sufrió Aideé. Lo que sí desmintió en que se indague un ataque de supuestos narcomenudistas, dirigido en contra del profesor del aula, y que incluso lo estuvieran esperando a fuera del salón.

Un hecho sí está confirmado:

El caso de Aideé Mendoza es el tercer homicidio de una estudiante – todas ellas mujeres – del CCH Oriente ocurrido de octubre de 2018 a la fecha. Los dos casos previos al de Aideé son el de Marina, ocurrido en septiembre, y el de Jennifer a principios de este año. Permanecen sin resolver y sin que haya algún probable responsable detenido.

 

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