En el nuevo TLCAN se endurecen las reglas anti-corrupción

La renegociación del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) implicó el replanteamiento de un elemento que poco se había asociado con las mesas industriales: la ética empresarial, convertida en normatividad, que debería estar presente en los tres países que integran ese acuerdo.

México, Estados Unidos y Canadá lograron cerrar, en enero del año en curso, el capítulo de Anticorrupción, con el cual se penalizan prácticas corruptas de los gobiernos y las empresas. Sobornos, tráfico de influencias, malversación de fondos, desvío de recursos y peculado son algunos de los ilícitos que ya se clasifican y sancionan en la nueva versión del documento.

De acuerdo con las fuentes cercanas en esta negociación, en esta edición del TLCAN hay nuevos mecanismos de vigilancia y disuasión de los ilícitos mencionados, y también se implica una mayor transparencia de los procesos de licitación. De hecho, varios de estos compromisos están presentes también en el acuerdo comercial Transpacífico, TPP-11, que fue recientemente aprobado por el Senado en México.

Reforzar estos aspectos comerciales es un elemento que no existía en la versión original del TLCAN. Será porque en ese entonces no era una preocupación internacional. También porque no habían salido casos de corrupción entre iniciativa privada y gobiernos, como ocurrió con Oderbrecht, constructora brasileña a la que se le han comprobado millonarios sobornos a funcionarios públicos de varios países latinoamericanos, a cambio de proyectos de infraestructura pública.

El entramado de Odebrecht ha sido denominado como una de las redes de corrupción más grande del mundo. También llegó a México en verano de 2017, cuando investigaciones periodísticas señalaban a Emilio Lozoya, exdirector de Pemex, que habría recibido sobornos de esa compañía, sin que hasta el momento se hayan permitido repercusiones contra él.

Entre los tres países que se conforma el TLCAN, los más pesados antecedentes de corrupción los tiene México, de ahí que resulte significativa la inclusión de este apartado como parte de las reglas comerciales que regirán las tres economías.

En el índice de percepción de la corrupción de Transparencia Internacional, México ocupa la posición 123, de un total de 176. La corrupción hace perder al país 10% de los 23,000 millones de dólares (mdd) que recibe al año en inversión extranjera directa (IED), y afecta 10% de las ganancias de las empresas, mientras que la colusión en las licitaciones gubernamentales eleva los costos hasta en 20%, de acuerdo con estimaciones de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra).

Durante enero del año en curso trascendió que el de anticorrupción fue el tercer capítulo en quedar cerrado en la renegociación del TLCAN, sólo detrás de los relativos a las pequeñas y medianas empresas (Pymes) y a la competencia. El tratado continúa en negociaciones y será hasta la segunda mitad del año en curso que se podrán conocer los avances.

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