Los 4 delitos electorales más comunes, según Santiago Nieto

En alguna hebra empieza la madeja de la corrupción en los gobiernos. Para Santiago Nieto, extitular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE) los principales actos ilícitos que se registran en este campo son:

  1. Alterar el Registro Nacional Electoral. De acuerdo con el especialista, lo primero que se hace es el “turismo electoral”, es decir, un ciudadano se da de alta en otra entidad, simulando un cambio de domicilio, para votar ahí, aunque no viva en la zona.
  2. Condicionar los votos. Santiago Nieto dijo que es relativamente fácil generar “clientes de votos” a través de los programas sociales, aunque está prohibido hacerlo. Explicó que hay alrededor de 155 apoyos estatales que se dan con fondos federales, sin que haya reglas claras de operaciones, ni padrones detallados. Gracias a esos huecos legales se pueden manipular para generar “votos clientelares”.
  3. Recoger las credenciales de elector. Contrario a lo que se pueda pensar, las credenciales de elector no se retienen para asegurarle votos al candidato X. No. Se confiscan para evitar que la gente vote por el opositor. Y según Santiago Nieto se llega a pagar hasta 500 pesos por dejar “guardada” la identificación del INE.
  4. Acarrear gente. Hay carruseles que no se olvidan y no dejan de ser. El día de las votaciones se concretan compras de votos, se mueven grupos de votantes (muchos de ellos “turistas electorales”) y, quizá la peor, intimidan y amenazan a la gente para que voten por un candidato impuesto.

Santiago Nieto, fue titular de la FEPADE entre 2014 y 2017. Él se presentó en el foro “Sistema electoral, financiamiento de campañas y mecanismos de control de recursos ilícitos en los procesos electorales de 2018”.

Recordó que durante su gestión se registró, por ejemplo, ese acto de intimidación en el que dejaron 51 cabezas de cerdo afuera de las instalaciones de Morena en el Estado de México. O de los enjuages del gobierno de Javier Duarte, en Veracruz, cuando los padrones de programas sociales se convirtieron en nómina de su gobierno, para que el dinero se quedara en esa cancha.

“Los problemas no están en las urnas, no están en los cómputos, no están en la instalación de casillas, ni en cómo se cuentan los votos, (el problema) es cómo llegan los votos a las urnas y si llegan a través de modelos de clientelismo electoral”, puntualizó.

Así lo explicó, con todo detalle, el mismo especialista que fue despedido por el gobierno de Enrique Peña por investigar al extitular de Pemex, Emilio Lozoya, por el caso Odebrecht, el escándalo de corrupción que ha descalabrado políticos en muchos países, menos en México, el país de los carruseles electorales.

 

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