Si las instituciones Públicas hicieran bien su trabajo, las fallas en construcciones serían menores

Las campañas electorales están a la vuelta de la esquina, por lo tanto no será extraño que todos pregonen las muchas obras y edificaciones que se construirán cuando les demos nuestro voto, sin embargo ¿Nadie ha pensado en que esto es el origen de muchas de nuestras desgracias?

Habrá candidatos que va ir a una comunidad y dirán: Hágase aquí un hospital aunque no sea costeable o conveniente. ¿Dónde está la falla principal en este país?, en la etapa anterior, en la planeación.

Para nadie es un secreto que en nuestro país existe una gran deficiencia en la planeación de la construcción de obra pública, lo cual provoca baja calidad, baja rentabilidad económica y social, y precios más elevados de lo previsto aún con retrasos y sobrecostos que solo perjudican a los ciudadanos. Pese a ello, las instituciones no toman las medidas necesarias… sólo velan por sus intereses.

La Estela de Luz y la Línea 12 del Metro nos recuerdan que los malos manejos en la obra pública no se inventaron en este sexenio, ni tampoco son el monopolio de un partido. Para dimensionar, la primera obra mencionada costó al erario mil 139 millones de pesos, es decir 300% más de lo previsto, y el plazo de ejecución llegó a 743 días (195 por ciento más de lo previsto). Con ello se pudo haber construido o rehabilitado más de 200 escuelas.

Y las instituciones encargadas de vigilar el orden ¿Dónde estaban?

Estaban aceptando un presupuesto mayor, que ha mantenido un ritmo de endeudamiento alto a pesar del bajo desempeño económico. Entre 2005 y 2013, por ejemplo, se subestimaron los ingresos aprobados de manera sistemática, y así se recibieron 2.19 billones de pesos de ingresos excedentes, que fueron asignados en un contexto de opacidad.

Hoy en día la situación no es diferente y la negligencia de los responsables va en aumento. El Tren interurbano entre la Ciudad de México y Toluca, actualmente en construcción, ha aumentado su presupuesto inicial y el progreso es lento; se contempló un costo de 41 mil 163 mdp y para 2018 aumentó a 59 mil 216 mdp. El Tren transportaría a diario a alrededor de 230 mil pasajeros, pero todavía está pendiente definir el operador del mismo y las tarifas que se cobrarán… ¡Y ya van casi 5 años desde su inicio!

Esto pone en duda la calidad de la gestión pública y del manejo presupuestario de éstas y otras obras. Por supuesto, la solución de las instituciones es lavarse las manos culpando a otros, evadiendo su responsabilidad.

Los proyectos de inversión en infraestructura física tienen un peso considerable en
los presupuestos de cada año en México, de ahí la importancia de resaltar los problemas que los aquejan: La mala planeación, proyectos ejecutivos inconclusos y un marco institucional deficiente para la ejecución de este gasto y su posterior evaluación.

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