El escenario perfecto

La cuenta regresiva comenzó y ya empezamos a vernos bombardeados de los spots y publicidad política que conforme se acerque la fecha irán aumentando. Lo peor de todo es que todos tratarán de prometer la octava maravilla y en realidad el escenario de las próximas elecciones está más podrido que nunca antes.

 

De los nueve estados que elegirán nuevo Gobernador en 2018, Morelos y Puebla son los que reportan el peor desempeño en opacidad, corrupción e impunidad al encontrarse muy por arriba del promedio nacional de 59.25 unidades, de acuerdo con el Coeficiente TAI realizado por Impunidad Cero y Transparencia Mexicana.

 

México apareció en el Barómetro Global de la Corrupción como el país más corrupto de Latinoamérica justo en el momento en que se recupera de los destrozos de un sismo de 7.1 grados Richter.

 

Este, es el escenario perfecto para una nueva elección presidencial, los altos índices de impunidad pueden traducirse en problemas de desigualdad socioeconómica, desigualdad jurídica ante la ley, problemas de estado de derecho, desarrollo económico insuficiente, dificultades para la atracción de nuevas fuentes de inversión extranjera y turismo, así como mayores violaciones a los derechos humanos. Lo que resulta “conveniente” para sus campañas masivas ¿No?

 

El sistema de administración de justicia, muestra y profundiza los problemas de la sociedad mexicana. En este sistema son discriminados, marginados, los pobres, las mujeres y los indígenas, tratados con los criterios de una sociedad clasista y excluyente. A través de casos reales, presentados como emblemáticos, hemos evidenciado las carencias estructurales.

 

El mismo sistema que opta por acusar y castigar a los pobres es al mismo tiempo incapaz de hacer posible el acceso a la justicia para quienes son víctimas de los abusos de la autoridad. No ha enjuiciado a los responsables de violaciones a derechos humanos en Atenco, Oaxaca, Lázaro Cárdenas y Guadalajara

 

La violencia que perdura en regiones enteras del país ha constituido la coartada perfecta para ocultar la propia inutilidad: funcionarios de todos los rangos, e incluso sectores de la sociedad civil, hacen gala de su incapacidad justificando toda agresión con el argumento de que se trata de culpables, delincuentes o personas que tienen merecido lo que les pasa.

 

Y el futuro no suena prometedor o ¿Algún candidato les convence? Así es escenario para las elecciones.

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