Presupuesto 2018: La miseria aumenta con los años

El presupuesto que hoy tenemos tiene cada vez menos dinero puesto en otorgar servicios públicos de calidad. El Gobierno de Enrique Peña no se ha preocupado por incentivar la productividad del capital, es decir, en vigilar en qué y cómo gasta el dinero para apuntalar la productividad del país.

Ha sido aprobado un presupuesto miserable, reduciendo cada vez más el número para las cosas que realmente importa y por otro lado tenemos a los políticos continúan con el número histórico de recursos asignados en México.

Las campañas políticas importan, incluso más que la reconstrucción de un México que se desmorona a cada día en todos sentidos. El descuido y el empecinamiento de patear la pelota al gobierno siguiente, para que el siguiente trate de arreglarlo cosméticamente han
traído diversas políticas fiscales que debilitan el crecimiento y alteran las expectativas de recaudación, haciendo todavía más complicado el buen manejo de las cuentas públicas.

La Cámara de Diputados aprobó en lo general el Presupuesto de Egresos de la Federación 2018, por un monto total de cinco billones 279 mil 667 millones de pesos.  De eso, menos de la mitad será para la reconstrucción ¿Dónde quedaron los más de 40 millones que dijo el presidente que destinarían para poner en pie al país?

No hay derechos humanos sin presupuesto. No hay Estado sin presupuesto. Si la Constitución enuncia un derecho, el Presupuesto de Egresos establece la partida que cada uno se va a llevar. Por ejemplo, el derecho a la salud finalmente se traduce en hospitales, médicos, medicamentos, análisis clínicos, etcétera. Y obviamente también hay que justificar los gastos.
Sin embargo, a pesar de su importancia, los controles y las garantías para exigir el cumplimiento de los deberes constitucionales son todavía ineficaces. Se las siguen pasando por el arco del triunfo.

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