Penal Piedras Negras: El lugar más seguro… ¿Para criminales?

La investigación “El Yugo Zeta” realizada por los investigadores académicos Sergio Aguayo y Jacobo Dayán revela cómo el jefe del cártel de Los Zetas utilizaba el penal de Piedras Negras como un refugio para esconderse,  almacenar secuestrados, para incinerar los cuerpos de sus víctimas, para hacer fiestas y hasta para realizar reclutamiento de sicarios disfrazado de fugas de reos.

Por si fuera poco y como siempre en México, el gobierno estatal era omiso y, algunos de sus funcionarios, incluso cómplices. La Federación se mostraba indiferente y displicente, en un ambiente en que la mayoría ignoraba a las víctimas. Simplemente en 2011, el presupuesto destinado a las cárceles de Coahuila fue de 135 millones de pesos…¡Qué conveniente!

La investigación revela que era un refugio seguro para los capos que deseaban esconderse de los federales fuera de la nómina criminal; igual servía para obtener ingresos vendiendo drogas, refrescos y hasta chicharrones, cobrando cuotas por el uso de las celdas o rentando los cuartos utilizados para la visita conyugal.

Tanto era el control del cártel y la deficiencia de la autoridades, que incluso, un preso declaró que el “Jefe de Cárcel”-capo responsable de manejar el lugar-  dio de tablazos al Director del penal, a los “RT” (responsables de turno), a los guardias y hasta a los celadores. Las autoridades no sólo fallaron en cumplir su deber, además fueron humillados por los integrantes de los Zetas… Triste realidad mexicana.

Claro, no todos los días era el infierno…También los Zetas hacía fiestas con mujeres, alcohol y música; podían durar todo el día y toda la noche y, en algunas ocasiones, llevaban vacas y las mataban a dentro de la cárcel “para darle de comer a toda la raza”… No eran tan malos…

Calcinar a sus víctimas o cortarlas en pedacitos, tal y como muchos narcocorridos describen, fue una constante en el Penal de Piedras Negras. Al llegar a la zona de talleres, el “Jefe de Cárcel” y su gente bajaban a las víctimas vivas o muertas. Agarraban los cuerpos sin vida y los depositaban en el suelo, ya que el cuerpo estaba dentro del tonel, comenzaban a ponerle diésel para luego prenderle lumbre.

La violencia de Los Zetas descrita arriba fue responsabilidad de la DEA y de la Policía Federal mexicana, entidades que a pesar de todo lo revelado, todos los estudios se niegan a informar la identidad de los implicados… Corrupción e impunidad en su máxima expresión.

Tras darse a conocer lo anterior, la poca fe que los mexicanos tienen en las autoridades ha desaparecido. Sin duda, el poder, dinero y hasta el miedo han movido más a todas las instituciones que según protegen las vidas en México. El ambiente en el país luego de revelarse el estudio, debe ser de coraje, tristeza e impotencia, pues ahora estamos a merced de personas frívolas que hacen lo que sea por proteger sus intereses.

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