Los intentos desesperados de Anaya

En 2003, un Ricardo Anaya muy joven, fue seleccionado por el gobernador de Querétaro, Francisco Garrido Patrón, como su Secretario particular. Y curiosamente ahí fue donde comenzó el ascenso económico e inmobiliario de su familia política.

Tras conocerse la infinidad de propiedades pertenecientes a distintos miembros de su familia, Anaya siempre ha alegado que todo se trata de un mal entendido, calumnias y difamaciones de sus adversarios para ponerle el pie.

Sin embargo, el pie se lo ha puesto solito, pues no sale de una cuando ya se está “defendiéndose desesperadamente de otra”, utilizando cualquier recurso posible para medio limpiar su imagen.

Ricardo Anaya se defendió de la información publicada, indicando que todo era una estrategia para desprestigiarlo porque él estaba en contra de la corrupción y por el bien de México. Algo así como: Me pegan los malos porque yo soy bueno. Sí, claro.

Con su imagen en primer plano, el dirigente del Partido Acción Nacional (PAN) difundió una propaganda en la que promueve el Frente Ciudadano por México.

No olvidemos que hay testimonios notariados, e inclusive pruebas, de irregularidades cometidas por Ricardo Anaya para erigirse Presidente Nacional del PAN, que infló el padrón de panistas con miembros de otros partidos que tienen militancia duplicada, que inició su campaña mucho antes de que se convocara al proceso, que utilizó recursos públicos en su promoción, que fue apoyado con dinero proveniente de gobernantes afines.

El hombre está ávido de poder y desea controlar todo lo que pueda, defenderse a costa de lo que sea, sin importar a quién se lleve entre las patas.

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