Bermudas, el paraíso de Carlos Slim

Hace unos días se reveló una publicación en sobre políticos y empresarios que utilizaron paraísos fiscales para potenciar sus ganancias. Titulada ‘Paradise papers’ (Papeles Paraíso), ésta sostuvo que mexicanos como Carlos Slim, Enrique Coppel y Ricardo Salinas Pliego forman parte de este acto.

Para entender lo anterior y sus consecuencias primero se debe conocer ¿Qué son los paraísos fiscales?
Un paraíso fiscal es un país que exime del pago de impuestos a los inversores extranjeros que mantienen cuentas bancarias o constituyen sociedades en su territorio; por supuesto esto beneficia en su totalidad a políticos y empresarios.

La investigación, que involucró a 382 periodistas de casi 100 medios de comunicación, reveló que gran parte de la fortuna y del imperio internacional de telecomunicaciones de Carlos Slim Helú, el hombre más rico del país, se gestó desde el paraíso fiscal de Bermudas, sede del despacho de servicios Appleby. Refirió que en el año 2000 su empresa de telefonía América Móvil cofundó la sociedad Telecom Americas Ltd. en las Bermudas -donde las corporaciones de capital extranjero no pagan impuestos-, junto con las firmas Bell Canada International y SBC Communications.

En febrero de 2001, añadió, Telecom Americas compró 950 millones de dólares de acciones del gigante Tess, que posteriormente se renombró Claro Brasil, y en julio del año siguiente América Móvil compró las participaciones de Bell y SBC en Telecom Americas, y se quedó sola al frente. “Una revisión exhaustiva de los más de 6 millones de archivos internos del despacho Appleby muestra que Slim sólo fue uno de los actores relevantes del poder en México que acudieron al mundo ‘offshore’, a veces desde hace más de tres décadas, y ello con distintos propósitos”, expuso.

Según la investigación, Telecom Americas Limited operó siete años en ese paraíso fiscal y en 2007 se convirtió en una empresa mexicana.

La incorporación de estructuras con ventajas fiscales es una práctica legal, siempre y cuando el dinero tenga un origen lícito y los beneficiarios, ya sean individuos o empresas, reporten sus entidades al Servicio de Administración Tributaria (SAT). Justo en este punto existe el conflicto, ¿Cómo asegurar que el magnate de las telecomunicaciones informe con transparencia sus ganancias y demás, si se sabe que en México, la corrupción y deshonestidad reina en cada rincón del país?

Por otro lado y para sorpresa de nadie, el monopolio de Carlos Slim continuará, debido al fallo del IFT a favor de la no eliminación de la tarifa cero, dejando en clara desventaja a todas las telefonías competencia de América Móvil.

Con todos estos ingredientes que rodean a la fortuna del magnate, las autoridades responsables del país azteca deberán de dar seguimiento para evitar que se rebase la ley, y por supuesto, los mexicanos paguemos los platos rotos de actos ilícitos.

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