Corrupción, violencia e inseguridad en México… Y todavía se preguntan por qué no confiamos en el gobierno.

Más del 90 por ciento de los mexicanos no confía en el actual gobierno, así lo reveló la encuesta del Pew Research Center, que mide el índice de satisfacción de 38 países.

De acuerdo con los resultados, el bajo nivel de satisfacción de los mexicanos con su gobierno pone al país por debajo de naciones como Líbano, donde un 8 por ciento aprueba la forma de gobernar, de los africanos de Asia Pacífico y hasta de naciones que han tenido problemas en años recientes como Venezuela, donde un 25 por ciento aprueba el sistema y un 73 por ciento lo rechaza.

La pobreza de la imagen de nuestras instituciones ha sido, en la mayoría de los casos, ganada a pulso. Éstas han sido víctimas de abusos, de excesos. Se han utilizado como trampolines políticos y la corrupción ha desarrollado metástasis en diversos organismos. Lo cierto es que urge diseñar una estrategia para fortalecer a nuestras instituciones, levantar su imagen, su prestigio.

A esto se suma la corrupción y la falta de protocolos en las corporaciones y por lo cual suceden hechos como los enfrentamientos entre pobladores y agentes. En días pasados Peña dijo que no todo lo que pasa en el país es por la corrupción ¿Entonces por qué es?

Cada vez es más frecuente leer análisis sobre la profunda crisis de legitimidad, representación y corresponsabilidad entre ciudadanos y gobierno, derivada de la corrupción e impunidad, sin importar nivel de gobierno, o color del partido político a cargo.

Como sociedad, toca respetarlas y dejar de mandarlas “al diablo”. Pero esto realmente no sirve de nada.

¿Cuánta confianza puede haber en un gobierno que manipula constantemente las instituciones y recursos del Estado, para combatir adversarios y beneficiar a particulares cercanos?

¿Se puede confiar en un sistema judicial que no trata a todos por igual, que no garantiza el ejercicio efectivo de la ley, que es lerdo y corrupto, que manipula el marco legal a su conveniencia?

¿Cuánta confianza puede existir cuando el ejercicio democrático de contrapesos es más formalidad que práctica, donde las complicidades entre poderes obedecen a intereses de grupo y no a los de la sociedad?

¿Qué calidad de información tiene la sociedad para decidir en su juicio de confianza política, con un oligopolio informativo en televisión, que da un trato a la nota que depende del momento político y actor involucrado?¿Cómo generar confianza si las instituciones del Estado mexicano no son capaces de cumplir con su función más básica: Garantizar la seguridad de habitantes del territorio?

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