Anaya, acomodando las piezas para el juego (casi) perfecto

Los panistas lo describen como una persona hábil, sagaz, con buena retórica, pero que no es confiable; alguien que se sabe vender muy bien y que se sabe plantear metas, “sumamente maquiavélico”.

Y no se equivocan, porque no hace las cosas por casualidad, eso es un hecho y ahora su propio partido lo ha dejado solo, después que se revelara que ha sido acusado de fraude por supuestamente haber alterado los estatutos de su organización, pues desde ahora es posible que mantenga su cargo hasta un día antes de presentar su precandidatura a la presidencia de México.

Los dirigentes del Frente Ciudadano dicen que no va a haber elección abierta de su candidato presidencial porque “sería abrirle la puerta al PRI”. Es por eso que el elegido es, ya desde ahora Ricardo Anaya. ¿Cómo? ¿Quieren derrotar al PRI en las elecciones presidenciales, pero temen perder con ese partido en una elección del candidato del Frente?

No cabe duda que no daría paso sin huarache y para no perderse el proceso electoral, Anaya habría hecho todo lo posible, así que inició el pasado 8 de septiembre, y con las nuevas modificaciones estaría buscando favorecerse de la exposición mediática que le otorga su cargo como líder del PAN.

Traiciones y mucho tiempo son la base de estos fraudes al partido, acusan a sus propios compañeros. Sin embargo, él sigue acusando a sus adversarios de otros partidos de calumniarlo, ahora ya no sabe ni dónde meter la cabeza, echando culpas al aire y aprovechando la menor oportunidad por defenderse.

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