Feminicidios en EDOMEX: Silenciosa epidemia en aumento

9f2c4dfd8db9a9ae90-160728_feminicidio_12_gc-x-702x468

La Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres (AVGM) en el Estado de México ha sido insuficiente para frenar los feminicidios, un mal que se ha enraizado en lo más profundo de la población que habita la entidad.

El Estado de México, gobernado por Eruviel Ávila Villegas, se ha convertido en uno de los más violentos, es líder en homicidios dolosos, feminicidios, e incluso robos a transeúntes y autos.

Esta semana tres mujeres fueron asesinadas, dos de ellas, registraron abuso sexual antes de su muerte: Una era estudiante de medicina, una más estaba reportada como desaparecida y también había una menor de 11 años.

Evidentemente, los feminicidios constituyen en sí mismos un grave problema, el cual se agudiza por su creciente incidencia así como la impunidad en que suelen quedar estos delitos, que se encuentra en muchas ocasiones relacionados con la trata de personas en sus diversas modalidades y narcotráfico. La gran mayoría de las víctimas se encontraban en estado de vulnerabilidad: solas, con falta de oportunidades y en pobreza.

La violencia, discriminación e invisibilidad de las mujeres desafortunadamente está presente en todos los ámbitos, tanto privados como públicos, incluso en la ley y en las políticas públicas. En el caso del feminicidio, aún la reparación del daño para las víctimas no es una constante en todas las legislaciones estatales y los tipos penales en muchos casos son inexistentes o subjetivos; además en muchos casos las autoridades no están debidamente sensibilizadas a la problemática, lo que resulta en la instrumentación de malas averiguaciones previas e impunidad, así mismo desafortunadamente no es raro escuchar todavía que se responsabiliza a la víctima por la manera de vestir o por los horarios en los que se encuentra en la calle, en lugar de al victimario.

Ha fallado la persecución y sanción de los delincuentes pero también ha fallado la prevención. Las calles, el transporte, los trabajos, la escuela, las redes sociales, el hogar y en general el entorno no es seguro para las mujeres mexicanas. Sumado a esto, las cifras disponibles sobre dichos crímenes están incompletas y son básicamente inútiles. Las procuradurías no publican números exactos sobre feminicidios ni a nivel estatal ni federal.


Parece que nos hubiéramos acostumbrado a perder a nuestras niñas y que eso fuera lo normal… En México, el día a día nos demuestra que la corrupción en las autoridades es la principal arma de los violentos.

 

Comments

comments