Feminicidio: bajo ninguna circunstancia debería justificarse, menos culpar a las víctimas

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Ciudad de México.- “La muerte violenta de las mujeres por razones de género, tipificada en nuestro sistema penal como feminicidio, es la forma más extrema de violencia contra la mujer” Es la definición que ofrece la página del Gobierno Federal sobre los asesinatos de mujeres. Sin embargo, no todos los “gobernantes” opinan lo mismo, pues recientemente se presentó el segundo caso de feminicidio en San Luis Potosí, que analiza la SCJN.  Karla Pontigo, asesinada en una entidad donde según organizaciones hay un subregistro de estos casos, y donde el procurador considera que la conducta de las mujeres puede “derivar” en su asesinato.

La madrugada del 28 de octubre de 2012 fue asesinada. Según narró su mamá, Esperanza Lucciotto tenía una herida en la pierna por lo que desangró en el antro “Play Club”, donde trabajaba los fines de semana como edecán.“El día de los hechos todo fue raro. Yo le llamo a Karla a las 12 de la noche y no me contesta. Me habla Fer (hermano de Karla) y me dice ‘mamá Karla tuvo un accidente, no sé qué le pasó’. Cuál fue mi sorpresa ver a Karla con un golpe en la cabeza enorme. El ojo salido, completamente salido. Esa ya no fue una cortadita, eso ya no fue un accidente. ¿Qué pasó? Todas las preguntas ninguna tiene respuesta. Porque no hay respuestas”, contó, Esperanza.

El procurador estatal fue cuestionado sobre éste y otros asesinatos de mujeres, y advirtió que el Ministerio Público analiza “la conducta de las mujeres” antes de presentar los cargos por este delito. “Los cuatro casos de asesinato de mujeres que se han tenido en el mes han sido tratados como feminicidios, pero aún se está evaluando si estos se cometieron de esta manera, o bien si son consecuencias derivadas del propio comportamiento de las víctimas”  Sin duda, una vez más, el foco es puesto en la víctima y no en el victimario, con la clara intención de perpetuar el espacio público como un lugar en donde las mujeres no gozan de libre circulación.

La Procuraduría del estado concluyó que la muerte de Karla Pontigo fue un accidente, a pesar de que, según han denunciado sus familiares presentaba varias heridas y golpes en diversas partes del cuerpo que no correspondían con la versión original.  Además de que la autopsia registró evidencia de una agresión sexual.

Los casos de agresiones sexuales y feminicidios, en donde las víctimas son culpadas de lo que les pasó, son varios, tanto en México como en todo el mundo, y en estos casos seguimos escuchando las mismas preguntas: ¿Qué hacía de noche? ¿Por qué andaba sola? ¿Por qué no se resistió? ¿Por qué llevaba falda? ¿Por qué no se quedó en casa?, estos cuestionamientos son reflejo de la violencia de género que se ejerce contra las mujeres todos los días, siendo parte de una cultura que justicia al agresor y responsabiliza a las víctimas de su propia agresión.

“Ella se lo buscó, algo habrá hecho” una frase que escuchamos repetidamente en estos casos, en donde se centra la atención en la víctima y se deja a un lado el cuestionar el perfil del agresor y así se desvía la atención del problema real, que es la violencia de género y sus causas. Culpar a las víctimas genera una grave violencia de género, que las daña al grado que, recurren al suicidio al no poder tolerar el linchamiento social al que son sometidas, además provoca que no quieran alzar la voz debido a este miedo a ser juzgadas socialmente, y por otro lado, las que acusan en muchos ocasiones son hasta amenazadas de muerte por haber denunciado su propia agresión.

Culpar a las víctimas, es silenciarlas.

 

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