Inocencia perdida

Drogas

Ciudad de México.- Luego de revisar los resultados de la Consulta Infantil y Juvenil 2015, el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE), dio a conocer que de acuerdo al sondeo, los jóvenes entre 14 y 17 años no se sienten seguros en la calle ni en su trabajo, sus amistades les han ofrecido drogas y no creen que la situación actual del país mejore en algunos años.

Por si fuera poco, de los 478 mil 600 jóvenes en este rango de edad, 84 mil 75 dijeron haber sufrido violencia física, verbal, psicológica y/o sexual; asimismo, alrededor de 83 mil 392 han participado en actos violentos y 19 mil 79 son obligados a participar en un grupo de delictivo. Datos alentadores ¿cierto?.

Está de más mencionar cómo se encuentra la generación que continuará poniendo en alto el nombre de México pues ellos, son los que darán continuidad al país y son ellos justamente, el reflejo de lo que está pasando actualmente.

Históricamente, hemos sido un país que no se ha dejado menospreciar y que más de una ocasión se levantó en armas en pro de sus derechos individuales, pero es un hecho, que el sentido de patriotismo se ha desgastado hasta volvernos seres individualistas.

Por eso los tenemos olvidados, por eso no les hemos puesto atención, porque la violencia nos ha sobrepasado a un nivel, en el que ya es casi imposible ponerle fin. Muchos programas han querido incluir a los adolescentes que en las calles han buscado un refugio y lo único que han conseguido son malos tratos y más violencia, aún más de la que en casa tenían.

Las notas sobre niños y niñas que se encuentran inmersos en drogas, sexo y alcohol ya han perdido el sentido de asombro, la población ya se está acostumbrando de igual manera que en el tema de los feminicidios.

No hay que ir muy lejos para encontrar culpables, más que la sociedad enferma, son sus padres o el entorno familiar, los encargados de crear ciudadanos responsables con su futuro y conscientes de lo que tienen y aspiran, porque cuando uno posee un propósito firme, los pasos a seguir son más fáciles que andar por la vida sin saber lo que uno quiere de ella.

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